
En días pasados se llevó a cabo en Madrid, España, el ciclo llamado, “El mundo que viene: las huellas de la crisis”, en el que participaron sociólogos, economistas y periodistas, españoles y extranjeros. El análisis central de este ciclo consistía en examinar, a partir de los signos ya presentes, qué elementos pudieran flotar en el futuro y sobre cuya posible articulación podría estrenarse un nuevo orden del mundo.
Uno de los participantes, el sociólogo Salvador Giner, apuntó: Las nuevas tecnologías son, precisamente, de la información y de la comunicación y ello comporta dos efectos capitales. El primero radica en que, coincidiendo con el gran descrédito de todas las instituciones, desde el poder judicial al Parlamento, desde los medios de comunicación a la cultural, las redes sociales acuden a las orientaciones boca a boca. Una práctica que si de una parte ha reducido drásticamente al intermediario improductivo y dañino, sea político o comercial, de otra parte ha sustituido la función del líder carismático y su poder piramidal, por el poder de los muchos y su fuerza horizontal, la "anarquía armónica", que dice Salvador Pániker. Y todo esto se gesta actualmente, en red, en cooperación, en intercambio de informaciones y suma de poderes.
El futuro está en la red, y la red lo dice casi todo. No hay conocimiento complejo sin la red de redes, no hay superación del estadio en que se halla el mundo global sin la globalización de las interconexiones, no hay avance en el conocimiento sin the wisdom of crowds, el saber de la muchedumbre.

Bajo este escenario descrito por el Dr. Giner, cabe preguntarnos ¿Es adecuado el tipo de conversación que mi marca, persona o grupo está efectuando en las redes sociales? Es importante analizar y repensar este tema.
Las empresas y las instituciones han practicado desde hace tiempo las “relaciones con la comunidad” para impulsar una interacción positiva y cooperativa entre ella y el público. Antes de que existiera Internet, las firmas tenían mucho más tiempo para monitorear y responder metódicamente a las actividades de la comunidad. Con el auge de las Redes Sociales, esa ventaja terminó, dejando un vacío en la gestión de la comunidad que requiere urgentemente nuevas habilidades, nuevas tácticas adaptativas y una estrategia coherente. De hecho, en el mundo interconectado de hoy, la comunidad de una empresa tiene pocas barreras geográficas; involucra a todos los clientes y a todas las partes interesadas, ya no más únicamente a los vecinos de una localidad.
¿Qué tienen de distintas las nuevas comunidades?
Las herramientas colaborativas basadas en las tecnologías de la información como las Redes Sociales, Wikis y Blogs, permiten crear comunidades en tiempo record, magnificando su alcance e impacto. Las nuevas comunidades se crean y se dispersan con rapidez, y suelen ser lideradas por distintas personas en diferentes momentos. Este poder de expansión de la información, se amplifica con las interfases móviles que permiten a un grupo estar alerta siempre, listo para difundir información o lanzarse a la acción.
Como ejemplo de esta difusión de la información, la empresa norteamericana Pew reveló en un estudio que cerca del 40% de los estadounidenses dudaron de la opinión profesional de un médico porque se contraponía a la información que había encontrado en Internet. En este escenario donde los usuarios depositan tal confianza en Internet, ¿Qué pasaría si los miembros de un foro en Redes Sociales comienzan a hablar mal de su marca u organización? ¿Está preparado hoy mismo para manejar una situación así?
Por ello, es importante apuntar que hoy más que nunca las empresas deben contar con un equipo o proveedor de Social Media, dedicado únicamente a gestionar este nuevo mundo de comunicación online para defenderse de las amenazas y encontrar las oportunidades de participar en éstas. Desgraciadamente, para muchas organizaciones las comunidades online representan un antagonista y no un socio con intereses en común; existe la idea imperante de que todo lo que el consumidor o cliente quiere, es atacar a la organización.
Nada más alejado de la realidad, lo que la gente en las Redes Sociales desea, es un modelo diferente de comunicación, donde las organizaciones encajen sin introducirse bajo el esquema tradicional.
Si usted está pensando introducir su marca, empresa u organización en Redes Sociales, tome en cuenta estos pasos básicos:
1. Desarrolle una política formal de su organización en redes sociales: Crear estándares y guías apropiados para regular el uso interno de los medios sociales entre los empleados de su organización. Deje en claro las expectativas de su firma. Una buena política debe ser explícita sobre cómo sus empleados deberán interactuar en las Redes Sociales dejando ejemplos positivos de su organización y destacando las posibles consecuencias de las conductas dañinas. Los empelados deberán hacerse responsables de lo que publican e indicar claramente cuándose trata de opiniones propias y no de las de la organización.
Por favor, nos encantaría conocer su opinión, los temas que quiere que tratemos en este blog y seguir adelante construyendo la conversación.
Social Media. Out Of The Box México.
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